Guía y consejos de viaje de este vídeo
Max Chernov conversa con Josh, estadounidense que lleva siete años en China, sobre su experiencia como hombre negro y sus primeras dificultades con las miradas y el acceso a algunos locales. Josh pide paciencia y explica que la curiosidad no siempre implica mala intención. También habla de oportunidades para jóvenes emprendedores, del sueño chino, de la política y el crecimiento económico, y del uso de vehículos eléctricos en Shenzhen. Comenta las restricciones de internet, la seguridad y el papel de China en la fabricación mundial, y contrasta su vida allí con su impresión de Estados Unidos. También habla de los vehículos eléctricos de Shenzhen, del calor y la humedad, y de la facilidad para conectarse con una SIM estadounidense. Contrasta la estabilidad que siente en China con la violencia y la desigualdad que percibe al volver a Estados Unidos.
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Más sobre este vídeo:(Publicado el 2025-11-07)

Vivir en Shenzhen siendo negro
Max Chernov conversa con Josh, un estadounidense negro que lleva siete años viviendo en China. Josh recuerda que al principio a veces no le dejaban entrar en bares o clubes por su aspecto, y que la gente lo miraba fijamente. Estas experiencias eran más comunes antes y han disminuido, sobre todo en ciudades grandes como Pekín, Shanghái y Guangzhou. Recomienda paciencia, autodisciplina y conciencia de las diferencias culturales: muchas miradas responden a la curiosidad por su apariencia y procedencia, no necesariamente a una intención hostil.
Josh rebate la idea de que China sea un país pobre, atrasado y con pocas oportunidades. Habla del espíritu emprendedor de los jóvenes y de las posibilidades que ha visto. Para él, el sueño chino es que el país se convierta en una potencia global; en lo personal, también significa poder permitirse una vida cómoda, aunque la vivienda en ciudades grandes como Shenzhen sea cara. Explica que el Partido Comunista dirige el gobierno y que este sistema ha acompañado un gran desarrollo económico y la reducción de la pobreza durante las últimas cuatro décadas. A su juicio, la planificación a largo plazo permite abordar asuntos como el calentamiento global con más continuidad que los ciclos electorales breves de algunas democracias.
Seguridad y manufactura
En Shenzhen, una ciudad moderna y en rápido crecimiento, Josh destaca el uso de vehículos eléctricos: tanto los taxis como los autobuses son eléctricos. Sin embargo, el calor y la humedad le resultan difíciles y echa de menos el clima frío. Sobre internet, explica que muchos sitios occidentales están bloqueados, aunque una VPN permite acceder; la conexión puede ser más sencilla con una SIM local.
Josh se siente muy seguro en China y compara esa sensación con su infancia en Southside Chicago. Atribuye parte de la seguridad a la vigilancia pública, que puede afectar la privacidad, pero también disuade el delito. Cuenta que ha dejado pertenencias en cafeterías sin temer que se las roben. Sobre los negocios, señala que la tensión geopolítica no cambia la dependencia mundial de China para fabricar a gran escala. Las zonas económicas especiales creadas en 1978, como Shenzhen, ayudaron a impulsar esa capacidad. En los mercados de electrónica encuentra desde componentes hasta productos terminados, tanto genuinos como falsificados.
Al regresar a Estados Unidos, Josh percibe más caos y división, y compara el ambiente con el Lejano Oeste por problemas de personas sin hogar, desigualdad y violencia armada. Contrasta esa situación con el énfasis chino en las necesidades básicas, la vivienda y el desarrollo económico. También comenta que los apartamentos de Shenzhen son compactos pero cómodos, la juventud de la ciudad y su enfoque empresarial. Pekín le parece el centro político, con mayor control durante algunos eventos, mientras Shenzhen atrae a jóvenes emprendedores.
Josh destaca el papel de las zonas económicas especiales creadas en 1978, entre ellas Shenzhen, en el desarrollo de la manufactura. Los mercados reúnen varios edificios con componentes y productos terminados, originales y falsificados. Al regresar a Estados Unidos, describe un país más dividido y caótico, con personas sin hogar, desigualdad y violencia armada. Añade que los apartamentos de Shenzhen son compactos pero cómodos y que el alquiler de una vivienda de dos dormitorios con sala compartida le cuesta unos mil dólares al mes. Pekín le transmite el peso del centro político y controles más estrictos durante eventos; Shenzhen, en cambio, le parece más joven y enfocada en empresas.
Preguntas frecuentes (desde la experiencia del viajero)
- P: ¿Cómo fue para Josh ser negro en China al principio?
- R: Al principio hubo ocasiones en las que no le dejaron entrar en bares o clubes por su aspecto. También lo miraban fijamente, algo que le sorprendió.
- P: ¿Qué ideas equivocadas tienen algunos estadounidenses sobre China?
- R: Muchos creen que es un país pobre y atrasado, con pocas oportunidades. Josh ha encontrado lo contrario y ve posibilidades importantes para jóvenes emprendedores.
- P: ¿En qué se parecen el sueño chino y el sueño americano?
- R: El sueño chino busca que el país tenga fuerza e influencia global. En el plano personal, también consiste en poder vivir cómodamente, aunque la vivienda en Shenzhen es cara.
- P: ¿China es comunista?
- R: Sí. El Partido Comunista dirige el gobierno y, según Josh, el sistema ha impulsado el desarrollo económico y reducido la pobreza, con una planificación a largo plazo. y la reducción de la pobreza durante décadas.
- P: ¿Cuál es la mayor queja de Josh sobre Shenzhen?
- R: El calor y la humedad, además de las cucarachas y los mosquitos. Josh echa de menos el clima frío.
- P: ¿Cómo se accede a internet en China?
- R: Si tienes un número de teléfono estadounidense, el acceso suele ser sencillo. Con un número chino se notan más las restricciones, aunque las VPN son habituales.
- P: ¿Te sientes seguro viviendo en China?
- R: Sí. En comparación con su infancia en Southside Chicago, Josh no se preocupa tanto por la violencia o su seguridad; la vigilancia también contribuye.
- P: ¿Por qué temen algunas empresas estadounidenses trabajar con China?
- R: Existe una narrativa geopolítica contraria, pero las empresas saben que fabricar a gran escala es difícil sin China. Los retos incluyen costes, ecosistemas y comunicación.
- P: ¿Cómo es el mercado de electrónica?
- R: Es enorme, con varios edificios donde se venden componentes y productos terminados, tanto originales como falsificados. y productos genuinos.
- P: ¿Cómo compara Estados Unidos con China tras vivir allí?
- R: Estados Unidos le parece dividido y caótico, como el Lejano Oeste, con personas sin hogar y grandes desigualdades. China le transmite más estabilidad y enfoque en el progreso.
- P: ¿Cómo son los apartamentos de Shenzhen?
- R: Son compactos pero cómodos y aprovechan bien el espacio. Josh paga unos mil dólares estadounidenses al mes por un apartamento de dos dormitorios con sala compartida.
- P: ¿En qué se diferencian Pekín y Shenzhen?
- R: Pekín es el centro político y el poder gubernamental se percibe más, sobre todo durante eventos. Shenzhen es más joven, empresarial y centrada en el emprendimiento. y más joven.
- P: ¿Cómo es la “ciudad antigua” de Shenzhen?
- R: Es una construcción relativamente reciente, de quizá 20 años, diseñada para parecer antigua. Puede incluir edificios originales del siglo XV, aunque la fachada está renovada. y renovada.
- P: ¿Cómo se paga en China?
- R: En la mayoría de los lugares, incluso establecimientos pequeños y personas que piden ayuda, se paga con códigos QR. El sistema está muy extendido y resulta cómodo.


