Guía y consejos de viaje de este vídeo
En Navidad, Always Away recorre el tramo de Mutianyu de la Gran Muralla bajo un cielo despejado. Suben en teleférico, bajan en tobogán y visitan torres de vigilancia desde las que ven los pasos de montaña. El equipo cuenta veintitrés torres y recuerda la historia de la dinastía Ming. Tras comer un sándwich de Subway, hash browns y galletas, se dirige a la Ciudad Prohibida. Allí observan sus tejados amarillos y muros rojos, y hablan de los símbolos del palacio y de quién podía entrar. Compran libros de sellos y, más tarde, descubren un restaurante de Wuhan con hot pot picante y platos con hueso. También comentan las multitudes y el transporte público de Pekín. Aunque es Navidad, el ritmo de trabajo en China influye en la cantidad de visitantes. El recorrido incluye una parada en una torre, vistas montañosas, inscripciones en la piedra y una caída en cadena durante el tobogán. En el palacio compran cuadernos para coleccionar sellos y aprenden sobre las reglas antiguas de acceso. La cena de Wuhan aporta sabores regionales intensos y platos con hueso; la pareja bromea sobre cómo retirar la carne con palillos.
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Más sobre este vídeo:(Publicado el 2026-02-11)

Gran Muralla de Mutianyu en Navidad
Always Away llega a Pekín el día de Navidad y encuentra cielos azules y una calma inesperada en la Gran Muralla. El grupo visita el tramo de Mutianyu, sube en teleférico y baja en tobogán. Las pendientes y la subida por algunos tramos de escaleras ponen a prueba el equilibrio; Dom comparte bromas mientras recorren la muralla. El sector conserva veintitrés torres de vigilancia y tiene historia de la dinastía Ming. Un tramo panorámico de 2.5 km permite contemplar las montañas y sentir la escala de la antigua defensa.
Ciudad Prohibida y comida regional
Se detienen a almorzar en la muralla: comen un sándwich de Subway, hash browns y galletas mientras disfrutan del paisaje. Luego se acercan a una torre desde la que se ven los pasos de montaña. También observan inscripciones de grafiti y explican cómo las torres funcionaban como puestos de vigilancia. La ruta puede estar concurrida, incluso si la visita coincide con un día festivo, así que conviene llevar ropa de abrigo y guantes, reservar tiempo y tener cuidado en las escaleras irregulares.
Por la tarde visitan la Ciudad Prohibida, conocida también como Museo del Palacio. El complejo es enorme; se fijan en los tejados amarillos, los muros rojos y los motivos de dragones, y explican sus asociaciones con el poder imperial y las antiguas reglas de acceso. Compran libros de sellos y estampas como recuerdo. El recorrido entre patios y edificios requiere tiempo, especialmente cuando hay visitantes.
Para cenar encuentran cerca del centro un restaurante de cocina de Wuhan. Prueban hot pot picante y otros platos regionales; algunos tienen huesos, así que planean porciones abundantes y comen con palillos. La comida amplía la visita más allá de los lugares históricos. El grupo comenta que el transporte público de Pekín es fiable y fácil de usar, y cierra el día pensando en futuras exploraciones de la ciudad. También bromea sobre la visita famosa de Bill Clinton y el efecto que pudo tener en las multitudes décadas atrás.
Preguntas frecuentes (desde la experiencia del viajero)
- P: ¿Qué hace especial el tramo de Mutianyu?
- R: Está bien conservado, tiene numerosas torres de vigilancia y un tramo panorámico relativamente corto de 2.5 km, con vistas dramáticas de las montañas y un sentido de historia.
- P: ¿Qué tener en cuenta al subir a una torre de vigilancia?
- R: Las escaleras pueden ser empinadas e irregulares, así que mantén el equilibrio. Lleva cámara, deja espacio para las multitudes que hacen fotos y disfruta de las vistas panorámicas.
- P: ¿Qué se puede comer cerca de la Ciudad Prohibida?
- R: Always Away descubre un restaurante de Wuhan con hot pot picante y otros platos regionales. Algunas porciones incluyen huesos y son generosas.


