Guía y consejos de viaje de este vídeo
Pekín celebró el 80.º aniversario de la victoria sobre Japón en la Segunda Guerra Mundial con un desfile que combinó memoria histórica, maniobras políticas y fuerza militar. El relato revisa la masacre de Nanjing y los ocho años de resistencia china, así como la lista de invitados: Rusia y Corea del Norte estuvieron presentes y los países occidentales, ausentes. También analiza la posición equilibrada de India. Las tropas y el armamento mostraron las capacidades militares chinas y su ambición de influir en un nuevo orden mundial más allá de 2025. El relato también examina la ausencia de dirigentes occidentales, el equilibrio diplomático de India y la ambición china de moldear el orden mundial más allá de 2025.
Siguiente vídeo de viaje:
Más sobre este vídeo:(Publicado el 2025-09-03)

Desfile del Día de la Victoria en Pekín
En una gran ceremonia, Pekín conmemoró el 80.º aniversario de la victoria sobre Japón en la Segunda Guerra Mundial. El acto reunió historia, política y poder militar, y fue más que un desfile: estuvo organizado como un mensaje al mundo, arraigado en el doloroso pasado de China. El relato vuelve a 1937, cuando Japón inició una invasión a gran escala que sumió al país en ocho años de guerra. El capítulo más oscuro fue la masacre de Nanjing, en diciembre de 1937, cuando las fuerzas japonesas cometieron atrocidades, mataron a cientos de miles de civiles, perpetraron violaciones generalizadas y devastaron la ciudad. Este recuerdo sigue siendo una parte profunda y duradera de la historia y la identidad nacional chinas.
Pese a las enormes dificultades, las fuerzas chinas siguieron luchando, aunque estaban en desventaja, y mantuvieron ocupada a una parte importante del ejército japonés en el continente asiático. La resistencia prolongada tuvo un coste enorme: murieron decenas de millones de personas y ciudades enteras quedaron en ruinas antes de que Japón se rindiera en 1945. China denomina este periodo «guerra de resistencia contra la agresión japonesa», una expresión que destaca el sacrificio del país y su papel en la victoria aliada. La conmemoración actual recordó que China luchó, sufrió y contribuyó a ganar la guerra.
Invitados, armamento y relaciones internacionales
La lista de invitados fue un indicador geopolítico. Cerca de 26 dirigentes, entre ellos Vladimir Putin y Kim Jong-un, acompañaron a Xi Jinping en la plaza de Tiananmén, mostrando el apoyo de varios países. En cambio, la ausencia visible de dirigentes de Estados Unidos, Europa y Japón señaló un cambio en la dinámica global. El intento de Japón de disuadir a otros países de asistir enfadó a Pekín y provocó una protesta formal.
La postura de India fue especialmente notable. El primer ministro Narendra Modi asistió a la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái celebrada antes del desfile, pero se marchó antes de que empezara. El relato presenta la decisión como una forma calculada de equilibrar los vínculos con China sin parecer que respaldaba la exhibición militar, especialmente cuando Pekín se alineaba con Moscú y Pyongyang.
El desfile sirvió tanto para honrar la historia como para proyectar poder. Decenas de miles de soldados marcharon en formación, acompañados de tecnología militar avanzada: aviones furtivos, misiles hipersónicos, misiles balísticos intercontinentales y armas nucleares lanzadas desde submarinos. No se trataba solo de recordar el pasado, sino de mostrar que China está preparada para el futuro.
Al invitar a dirigentes como Putin y Kim, junto con representantes de numerosos países del Sur Global, Xi Jinping señaló la ambición china de construir un orden mundial independiente del dominio occidental y de situarse en su centro. El foco no estaba solo en la victoria de 1945, sino también en influir en el panorama internacional de 2025 y los años posteriores.
Las gestiones diplomáticas alrededor del desfile también fueron importantes, en particular la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái en Tianjin. Allí se trataron comercio, seguridad y estabilidad regional, aunque el comunicado final se refirió de forma indirecta a la guerra en Ucrania. Los dirigentes de India, Egipto y Turquía abandonaron el encuentro antes del desfile, pese a haber asistido a la cumbre. Su decisión subrayó que aparecer junto a Putin y Kim en un acto militar tenía implicaciones distintas a participar en un foro diplomático.
El acto de Pekín combinó celebración histórica, exhibición de fuerza militar y cálculo político. La observación de Lizzy es que, 80 años después, China sigue librando una guerra, ya no en el campo de batalla, sino en los ámbitos de la memoria, la política y la diplomacia, para mantener la atención del mundo sobre su relato.
Preguntas frecuentes (desde la experiencia del viajero)
- P: ¿Qué importancia histórica tuvo el acto de Pekín?
- R: Conmemoró el 80.º aniversario de la victoria sobre Japón en la Segunda Guerra Mundial y reunió recuerdo histórico, política y poder militar.
- P: ¿Qué fue la masacre de Nanjing?
- R: Fue una atrocidad terrible en diciembre de 1937: las fuerzas japonesas mataron a cientos de miles de civiles y cometieron violaciones generalizadas.
- P: ¿Qué dirigentes mundiales asistieron al desfile?
- R: Asistieron dirigentes como Vladimir Putin y Kim Jong-un, junto con representantes del Sur Global, mientras que los dirigentes occidentales estuvieron ausentes.
- P: ¿Por qué se marchó Modi antes del desfile?
- R: Analistas lo interpretan como un equilibrio cuidadoso para evitar respaldar una exhibición militar que sitúa a Pekín junto a Moscú y Pyongyang.
- P: ¿Qué mensaje quería transmitir China con el desfile?
- R: China quería recordar al mundo su sufrimiento y resistencia históricos, mostrar su fuerza militar y señalar su papel en un nuevo orden mundial fuera del dominio occidental.


